Este post va de septiembre, ese mes que significa «de vuelta» o «empezar», más bien. Mis años naturales -creo- comienzan este mes y no el de enero. Podría haberlo titulado algo así como «Se acabó», «Noooooo», ¿Por qué?, «Depresión», «Rutina», «El ocaso» y otras múltiples formas para describir un final negro a una aventura fantástica. Sigue leyendo
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Aquellos veranos
Aquellos veranos eran de mañanas cortas y siestas largas. Días con sus noches que conservo como fotogramas fijos y que recobran vida a poco que lubrique mi memoria. Mañanas en las que te levantabas rozando el mediodía y lo primero que hacías, después de los recados, era buscar a los amigos. Regresabas a la hora de comer, había un olor característico: la casa rezumaba a tortilla, ajoblanco y melón o una combinación de todo ello. Después, llegaba la temida siesta de los mayores, siesta que me obligaban a «echar» y de la que me zafaba sin mucho riesgo. Eran las horas de «El coche fantástico», «Fama» y «El equipo A». Sigue leyendo
Y en verano ¿qué hacemos con los enanos?
Se acerca el final de curso y ohhhhhhhhh, qué gustazo no tener que correr desde que una pone los pies en el suelo hasta que llega a casa. Pero, al tiempo que sentimos esa sensación de liberación -similar a la de cuando nos descalzamos después de doce horas con unos zapatos monísimos pero castigadores- notamos como crece nuestra angustia interior por intentar llenar tantos días del calendario sin rutina establecida. Sigue leyendo
Miedos
De las incertidumbres y los miedos. De eso va mi post de hoy. Aún recuerdo qué miedo me daba la oscuridad y el quedarme sola cuando era una niña. Ese temor, provocado por la inseguridad de lo que no vemos o no conocemos, invadía mi mente y me provocaba temblores que solo podían ser desterrados de mi cuerpo con el abrazo o compañía de mi madre. Sigue leyendo
Enero
Enero se fue con paso ligero, casi de puntillas, como si no quisiera dejar rastro, pero lo dejó. Porque aunque él no lo quiso, fue largo y duro, como todos los eneros. Como todos los eneros de mi vida que se hacían cuesta arriba desde reyes hasta mi onomástica y mucho más desde ésta hasta el final. Pero este enero se fue, por fin, con aire fresco. Sigue leyendo
Deseos
Casi un mes después de mi última entrada, retomo el papel virtual y la pluma de percusión para echar a volar mis pensamientos. Sentimientos encontrados los del nuevo año. Por un lado, esperanza en que este 2014 sea mejor a nivel social, económico y cultural confiando en que las cosas mejoren para esas personas que lo están pasando, realmente mal. Por otro lado, ese tedio que muchos experimentamos tras años de crisis sin resolver, ni por unos ni por otros. Sigue leyendo
De vuelta a la niñez
Y… ¿de qué voy a escribir hoy?, pues de lo que toca, que no es la Lotería de Navidad -que nunca toca, o al menos a mí- sino de la Navidad en sí, era obvio. Sobre todo, porque una es madre y -desde que lo es- lo vive de otra manera -¡menos mal! porque los años anteriores estaba empezando a darme bastante pereza-. Pereza por sentirme obligada a vivir las mismas experiencias de cada año, en los mismos escenarios, con la misma gente, con la misma sonrisa. Quizás a algunos os parezca mezquino este comentario, o quizás frívolo, pudiera ser. Mea culpa. Sigue leyendo
Noviembre, sin más
Noviembre era un mes anodino para mí hasta hace no mucho. Estaba en medio de la nada, ¿era otoño o quizás invierno? Ya había comenzado el curso pero estábamos instalados en esa medianidad donde nunca pasa nada, donde todo queda lejos y cerca a la vez, días que pasaban sin más razón que el devenir de la vida. Así era antes, si hago caso a los recuerdos que me devuelven a la infancia. Sigue leyendo
Mi otro yo será modista
Me encanta la moda, eso es algo que saben quienes bien me conocen. No es ningún secreto que me encanta comprar ropa y complementos, sobre todo en zapatos y sus variantes (véase botas, botines, sandalias…). Según mi madre, «no hay derecho y no tengo vergüenza» de tener el zapatero que tengo, esto lo pongo porque mi madre es la viva expresión del pragmatismo -razón lleva- pero es mi debilidad. Es algo a lo que no me puedo resistir y siempre, aunque tire de autocontrol, no controlo. Este tiempo atrás conté en mi haber más cincuenta pares, sí, sí, como lo leéis. Sigue leyendo
Prejuicios
Aunque todos queramos escapar de los tópicos y los prejuicios, a veces nos resulta harto difícil. Sí, porque están muy enraizados en nuestra forma de ser y ver las cosas, de valorar lo que nos rodea y de juzgar todo aquello que se presenta ante nuestra vista, sin más. Muchos somos así -eso creo- o al menos unos pocos. Sigue leyendo